Todo y nada
A veces en la vida, te encuentras con alguien que no es cualquiera, que no pasa desapercibido, y que aunque no lo digas en voz alta, sabes que es especial. Él fue eso para mí. No fuimos nada en el sentido convencional, no tuvimos etiquetas, ni promesas, ni futuros planeados. Pero fuimos todo en lo que de verdad importa. Fuimos tardes infinitas de conversaciones que iban mucho más allá de las palabras. Fuimos miradas que lo decían todo, esas que te calan hondo y te hacen sentirte vista por primera vez. Él me hizo sentir que la conexión verdadera no necesita definirse, que simplemente es, fluye, vibra en la misma frecuencia. Él sacó lo mejor de mí. No era perfecto, ni yo lo fui. Pero juntos éramos esa chispa de imperfección que ilumina rincones oscuros. Aprendí a dejarme ser, a no controlar, a soltar. Me enseñó que el amor no siempre llega como lo imaginamos, pero llega para transformarnos, para despertarnos, para mostrarnos nuestra versión más auténtica. Con él entendí que las lecciones...